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Paseando por la calle, pude ver en un escaparate, un cartel muy grande, que anunciaba a bombo y platillo: ¡Ofertas en calderas de Biomasa!

¿Biomasa? Te puedes hacer una idea al ver el nombre, pero para tenerlo más claro, decidí echar un vistazo a internet: ¿Qué es la biomasa?

La biomasa se puede considerar como una fuente de energía que utiliza materia orgánica heterogénea, procedente de la naturaleza. Es decir, que son los desechos orgánicos generados en un proceso biológico.

Para hacernos una imagen de qué es la biomasa, tiene ejemplos a tu alrededor a diario, sobre todo si vives en el campo. Todos los desechos después de la recogida de una cosecha, residuos de una explotación agraria, son utilizados para generar biomasa.

En las ciudades también podemos encontrarla, los desechos biodegradables de la basura, como pieles de fruta y verdura e incluso algunos residuos industriales pueden formar parte de esta biomasa.

Por lo que, como ves, los residuos orgánicos podemos reutilizarlos para generar una energía renovable y limpia, convirtiéndolos en biomasa.

En realidad, no es una energía nueva, que no se hubiese utilizado con anterioridad, más bien todo lo contrario. Para encender cualquier hoguera o parrilla utilizas las astillas o ramas que te encuentras caídas en el suelo, ya secas. Estas astillas formarían parte de la biomasa que se genera hoy en día.

Tipos de Biomasa

En función de qué materiales se utilicen para su fabricación, puedes encontrarte dos tipos de biomasa

Tenemos por un lado la biomasa natural, y por otro lado tenemos la biomasa residual

La biomasa natural

Se puede considerar que es la que se ha utilizado a lo largo de los siglos para calentarse, la leña. Los árboles que han crecido sin ayuda del hombre, en zonas no cultivadas, por ejemplo, un bosque, una vez hecho leñas, es lo que se considera como biomasa natural.

Antiguamente el uso de la leña para generar calor (energía calorífica) era la forma más natural, ya que su consumo era relativamente moderado. Hoy en día es imposible hacer un uso masivo de ella, ya que, estaríamos acabando con toda la reserva natural del planeta.

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La biomasa residual

Pero, tenemos la solución para sustituir ese consumo de leña procedente de los árboles. Estamos hablando de la biomasa residual.

Esta biomasa residual es la que has podido leer más arriba. Es la que procede de explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales, los residuos generados por las fábricas o en las ciudades y pueblos.

Dentro de esta biomasa residual, se puede realizar una nueva subdivisión, según también su procedencia:

Cultivos energéticos: En ciertos lugares, se cultivan ciertos productos cuyo único fin será el de servir como combustible en forma de biomasa. Se han realizado multitud de estudios para poder analizar que tipo de plantas son las más convenientes para esta finalidad y actualmente se utiliza la caña de azúcar, la patata, el sorgo entre otros.

Se utilizan este tipo de plantas para poder aprovechar zonas en las que normalmente no se podría aprovechar para realizar otro tipo de cultivos, ya que suelen ser terrenos menos accesibles para estos usos.

Este tipo de plantas se pueden caracterizar por aguantar situaciones más desfavorables que otras, debido a su resistencia y su capacidad de adaptación.

Sobrante de la producción agrícola: Dentro de esta categoría no solo se puede incluir aquellos elementos que no se han aprovechado tras el uso para el que fueron pensados. Por ejemplo, estamos hablando de las cáscaras de algunos frutos secos, el grano que haya sobrado del alimento tanto de animales como de personas, los restos de una poda.

En este punto cabe destacar que es el mismo material que se podría utilizar para realizar compost. La diferencia que existe entre estas dos formas de reutilizar elementos naturales es su procesado.

Mientras que el compost después de recoger los desechos naturales, se trituran y se permite el acceso de microorganismo para su descomposición, dando lugar al compost, la biomasa tritura estos mismos productos (hasta aquí el proceso es similar), para luego compactarlo y tratarlo para evitar esa descomposición, dando lugar a la biomasa.

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Que tiene de bueno la biomasa

Como todo, la biomasa tiene sus pros y sus contras, así que, vamos a comprobar cuáles son, respecto a otros tipos de combustibles.

Ventajas de la biomasa

La principal y que ya te habrás dado cuenta, es que es una energía limpia, renovable y segura.

Cuando se utiliza para generar calor, lo que vamos a hacer es quemarla, como el resto de combustibles, y esta quema va a generar calor, luz y como siempre pasa en la transformación de la materia, residuos. En este caso será cecina, pero con una ventaja a favor de la biomasa, esta ceniza es biodegradable.

Toma ahora como referencia su precio. Es mucho más económica que otros combustibles, incluso los fósiles.

Al utilizar los restos de las cosechas, por ejemplo, en medios rurales supone evitar tener una zona de almacenaje donde depositar estos restos, haciendo que las cosechas sean más viables económicamente.

La contaminación por emisiones de CO2 que se puede dar por este tipo de material, es 0. Mientras que el resto de combustibles son altamente contaminantes en este aspecto, la biomasa, al estar compuesta en gran parte por plantas, aprovecha el CO2 que almacenan, por lo que la cantidad expulsada es la misma que la cantidad de CO2 que expulsaría esa planta sin ser quemada.

Es una energía de aprovechamiento, por lo que es complicado que en algún momento llegue a agotarse. Solo en el caso de que se paralizara las explotaciones animales y vegetales, que es donde se recoge la “materia prima” se agotaría. Eso sí, siempre de forma sostenible.

Y un factor fundamental y que todos debemos tener en la cabeza, de esta forma se reduciría la dependencia del consumo de combustibles fósiles.

Y como toda moneda tiene dos caras, vamos a ver cuáles son los inconvenientes de la biomasa

Inconvenientes de la biomasa

El rendimiento que podemos obtener de la biomasa, en cuanto a poder calorífico, es inferior al que se obtiene de otros combustibles como los fósiles.

El espacio de almacenaje es un elemento que en algunas circunstancias puede echar para atrás a posibles usuarios de este sistema. Es el mismo inconveniente que tendríamos si aún se utilizara leña para calentar el agua o el hogar, como podemos hacer con la biomasa.

No es tan fácil conseguir este combustible, al no tener un canal de distribución tan extendido como otros.

Para la producción de una cantidad de biomasa, es necesario la utilización de grandes superficies que se dedique en exclusiva a su cultivo. Es decir, la gran cantidad de terreno. Este inconveniente se está intentando solucionar mediante la ingeniería genética, que está tratando de conseguir plantas mejor preparadas para ello y que utilicen menos recursos.

En definitiva, la biomasa puede ser una de las grandes apuestas que se pueden realizar en cuanto a posible sustituto de las energías fósiles, en todos los ámbitos, ya que existen derivados, como los biocombustibles.

Pero de los biocombustibles ya hablaremos en otra ocasión.

Si ya eres poseedor de una caldera que utiliza este sistema, recuerda que somos especialistas en la reparación y mantenimiento de estas calderas. Por eso, no dudes en contactar con nosotros si tienes cualquier necesidad.

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