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En tu tienda de Chimeneas Salamanca queremos poner a tu disposición técnicas para limpiar tu horno de leña. Este aparato es bastante funcional y perfecto si se quiere dar un gusto distinto o más ahumado a tus platos sea en un almuerzo o cena. Cómo ves el sabor es un toque auténtico, por tal motivo, hay que estar atentos al adecuado mantenimiento con el propósito de garantizar una cocción correcta de los alimentos y aprovechar el horno al máximo. Continúa con la lectura si deseas mantenerlo impoluto.

Detalles antes de empezar

Es innegable la utilidad de los hornos de leña, pero la frecuencia de uso va acumulando hollín, que al arder se vuelven rígidos; esto afecta el rendimiento del horno y puede variar el gusto de los alimentos dándole un desagradable sabor a carbón. Además, no es un secreto para nadie que se derraman salsas, residuos o grasas adheridas que necesitan ser removidas oportunamente. Realizar una limpieza efectiva tiene sus detalles y necesitas ciertos elementos para llevarla a cabo por ti mismo.

No es que sea una labor de complejidad, pero cuenta con aspectos a considerar al limpiar. ¿Qué necesitarías? Una escoba o cepillo de cerdas resistentes y duras, un contenedor metálico, otro recipiente con agua, par de guantes de alta resistencia al calor, mascarilla, gafas de seguridad, un legón, una pala y ropa usada o delantal viejo.

Técnicas para limpiar tu horno de leña

Un cuidado y mantenimiento minucioso cada cierto tiempo dará resultados gastronómicos excelentes en sus reuniones familiares o con amigos, es decir, de nada valen sus esfuerzos como cocinero si el rendimiento de su horno empeora por la suciedad. No hay un método único en estos casos existen varias técnicas y a continuación desarrollaremos las más empleadas.

La primera de ellas se hace con el horno encendido. A este se le va incorporando trozos de leña para que poco a poco se forme una brasa. Esa brasa la vas a ir distribuyendo con un legón a través de la hornilla mientras la madera esté en su proceso de combustión y terminarás cuando la misma haya quedado completamente reducida. Ese calor de las brasas cooperará con el desprendimiento fácil de todos los restos o grasas existentes, claro, hacemos la acotación de que debes reforzar esto pasando un rastrillo en simultáneo.

Cuando veas que queden trozos pequeños de carbón vegetal es el mejor indicador para que empieces a agrupar el carboncillo amontonándolo en la entrada de tu horno con muchísima precaución, así evitas quemaduras. Posteriormente, toma las cenizas que has quitado con una pala plana y colócalas en la cubeta metálica, no tires las cenizas a la basura porque puedes aprender a reutilizarlas en casa.

Por último, toma una toalla pequeña, la humedeces con agua y repasa bordes junto con las paredes del horno. Frota bien hasta que veas que no hayan rastros de hollín, repite esta parte y humedece cuantas veces sea necesario debido a que la idea lógica es una buena limpieza. Otro punto es cambiar cada cierto tiempo el agua con la cual lavas la toallita si está cada vez más sucia.

Realizarlo en frío

Otros métodos funcionan después de haberlo utilizado, pero dejando que se enfríe primero antes de proceder. Una vez que este frío se retiran las cenizas y restos de leña con un cepillo de cerdas duras. De forma tradicional, las casas de campo se valen de cepillos rastrilladores elaborados con ramas de pino. No es nada aconsejable lavar por dentro del horno en sí, solo sirve para remover. Si ves ahumado o quemado es simplemente los estragos de la combustión de la madera, es normal.

A veces no es exclusivamente limpiar sino corregir porque las altas temperaturas o la recurrencia a preparar varios platos a la semana allí podrían provocar ranuras y grietas. ¿Son profundas? Debes cubrir con cemento refractario para evitar fugas de calor. Otro toque es disponer capas de pintura anti calórica sobre las puertas, paredes externas y la base así preservas mejor tu horno de leña.

Recomendaciones finales

  • Descarta todo tipo de detergentes y químicos fuertes para la limpieza porque pueden contaminar los alimentos al cocinarlos. No es un punto a tu favor sino un perjuicio.
  • Lo más aconsejable es llevar a cabo esta actividad durante la puesta de sol u ocaso (si el horno lo tienes en el jardín o zona exterior) porque ya el horno emite suficiente calor como para combinarlo con el día caluroso en verano, por ejemplo.
  • Haz la respectiva limpieza una vez al mes si el uso es seguido. En cambio, si cocinas allí de manera eventual, viene bien unas dos veces al año. Ocúpate también de ciertos detalles al usar tu horno de leña y ten todo bajo control.
  • Para el conducto de humo recomendamos que acudas a profesionales especializados en deshollinar.
  • Sé precavido y recuerda siempre la seguridad al cocinar en ellos, las elevadas temperaturas emitidas no son juegos y menos con la presencia de niños alrededor.
  • Utiliza cazos de barro con su tapa para que caliente mejor y derrame menos la comida.
  • Busca madera seca que genere gran combustión así los residuos no serán en exceso.

Las atenciones a todos los productos relacionados con el fuego son absolutamente necesarias. En esta oportunidad te hemos traído algunas técnicas para limpiar tu horno de leña, ya has visto lo que implica ignorar este proceso así que evita momentos sumamente desagradables. ¿Deseas aportar algo más? Únete a la conversación y haz tus comentarios, además.

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